Neftis' Nights

Hence the Shore.

La orilla es el lugar donde el mar se reúne con la tierra.

Es el lugar donde la muerte va a conocer a la vida. En el murmuro de las olas, sus voces las oyen aquellos que escuchan.

Fui a la playa y tan pronto como mi desnudo pie tocó la próxima marea, podía notar tu presencia. No necesité ninguna señal especial. 

Estabas ahí, cada vez que daba un paso en la orilla.

Una vez, en la común arena desierta, había un grupo de gente alrededor de algo.

Me acerqué y a través de sus piernas vi una forma oblonga, el cadáver de alguien ahogado. Un pálido y traslúcido cuerpo, como un trozo de carne blanca hervida, con sus ojos blancos mirando al cielo.

“Topielec” - Escuché que alguien susurró con temor.

Hay idiomas con una diferente palabra para aquellos que se han ahogado. La palabra es poco usada porque así como la palabra lobo o oso, o incluso el diablo mismo, no deberían de pronunciarse muy seguido.

Tiene el poder por sí sola de arrastrarte con ella; tienes que ser fuerte para resistir ese peso muerto.

Vi el verdoso tinte de tu luminosa cara una vez y supe que no me acercaría más.

Te dejé allí, alrededor de boquiabiertos extraños. Hombres y mujeres bronceados en trajes de baño, otros enrollados en toallas, niños con cubos y rastrillos en sus manos – quienes se quedaron como si estubieran hipnotizados.

Vi y oí lo que ellos no podían. No podía enfrentarte así, no podía soportar enfrentar tus perfectos rasgos, ahora indefinidos e hinchados, una grotesca perversión de tu belleza. 

No me importó donde llevaron el cuerpo, para mí permanecías en las olas, en las cuales perdí toda pista de tu silueta.

Estabas grabada para siempre en mi corazón así que me negué a decir adiós.



-The Golden Age. (Pg. 57)


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